1. El plomo, metales pesados y otras sustancias tóxicas como amenazas silenciosa
La intoxicación por plomo constituye una enfermedad silenciosa caracterizada por un deterioro sistémico progresivo con secuelas neurocognitivas irreversibles. A diferencia de las patologías agudas, la acumulación de metales pesados en el organismo actúa de forma insidiosa, minando la salud sin presentar sintomatología evidente hasta que el daño es profundo.
La vulnerabilidad biológica es absoluta durante la infancia, si bien los primeros siete años de vida son críticos para el desarrollo, los dos primeros años resultan fundamentales. En este periodo, la barrera hematoencefálica es más permeable y el sistema nervioso está en plena formación, lo que significa que cualquier exposición a metales pesados puede alterar permanentemente la arquitectura cerebral del menor.
Los datos proporcionados por la Secretaría de Salud revelan una crisis de salud pública que afecta a millones de niños mexicanos. En particular, para el plomo no existe de un umbral de concentración que pudiera considerarse segura, concentraciones de 5 µg/dL de plomo en sangre ya se considera intoxicación y representan un riesgo para el desarrollo óptimo, pero alarmantemente se han detectado concentraciones peligrosas que superan los 10 µg/dL, alcanzando en poblaciones vulnerables concentraciones de hasta 40 µg/dL, lo que requiere intervención médica inmediata.

2. Los daños a la salud
El plomo es un tóxico multiorgánico que interfiere con procesos celulares básicos, dejando una huella de disfuncionalidad que persiste durante toda la vida adulta. El impacto neurocognitivo a edades tempranas menores a los 7 años de vida por la exposición al plomo durante suele ser crítico debido a que en ese tiempo el individuo se encuentra en pleno desarrollo cerebral por lo que se afecta directamente la capacidad de razonamiento y la memoria de corto plazo. Este daño predestina a los niños a una vida de limitaciones funcionales, muchos pacientes no lograrán concluir la educación básica o media. El impacto es tan severo que el cerebro de un adulto expuesto en su infancia a metales pesados presenta deficiencias funcionales comparables a las de un consumidor crónico de drogas. Se trata de adultos que, debido a la pérdida de funciones ejecutivas, no pueden desempeñar tareas complejas, quedando relegados a una funcionalidad marginal que compromete su calidad de vida.
En particular el plomo no se limita al sistema nervioso; se distribuye y acumula en diversos órganos, como el corazón donde se desarrolla hipertensión y problemas cardíacos crónicos en la edad adulta. En el riñón se produce un daño crónico por el deterioro de la filtración glomerular. El plomo afecta es un agente causal de infertilidad y un factor determinante en la incidencia de abortos tempranos.
El desgaste del plástico genera partículas diminutas llamados microplásticos se les considera contaminantes debido a que contiene compuestos como el bisfenol A (BPA) y sus análogos, estos compuestos se emplean en la fabricación de biberones, juguetes, utensilios domésticos, recipientes de agua reutilizables, envases de bebidas (como cerveza y refrescos), recipientes para alimentos infantiles, en resinas para implantes médicos y dentales. Concentraciones mínimas de BPA en el organismo humano pueden provocar diversos problemas de salud, como infertilidad, alteraciones endocrinas y efectos adversos asociados a la diabetes, el cáncer, la obesidad y las enfermedades cardiovasculares.
3. Las fuentes de metales pesados y otras substancias tóxicas
Para mitigar el riesgo y disminuir la exposición a los metales pesados es imperativo identificar las fuentes de contaminación en el entorno cotidiano, por ejemplo, el barro vidriado representa la fuente de mayor exposición en México, por lo que es vital distinguir entre el barro natural (aluminosilicatos inocuos) y el esmalte o vidriado que se aplica “para que se vea bonito”, dicho barniz contiene plomo que, al entrar en contacto con ácidos de los alimentos y el calor, se libera directamente en la comida. Además, algunos alimentos procesados (dulces, galletas y otros) pueden contener trazas de plomo y otros metales pesados, plaguicidas y ftalatos derivados de los empaques plásticos. Especialmente alarmante es el reporte de metales pesados como plomo, arsénico y cadmio en alimentos para bebes a base de pescado, arroz y cereales. En cuanto a las fórmulas infantiles a base de leche de vaca se han detectaron concentraciones preocupantes de plomo y cadmio, dos de los metales pesados más tóxicos.
Por otro lado, una fuente importante de metales pesados en ciudades mexicanas es el polvo urbano en el que se ha detectado arsénico, plomo, antimonio, níquel, cadmio y otros metales pesados, puede decirse sin exagerar que el polvo urbano es un coctel tóxico de metales pesados. Aunque la gasolina magna y premium utilizan actualmente manganeso como detonante, el mercado de combustible de contrabando —ampliamente distribuido— sigue utilizando plomo. Esto, sumado a la actividad industrial y los suelos urbanos históricamente contaminados mantienen partículas de metales pesados en el polvo de ciudades mexicanas.
Otra fuente de metales pesados son los cosméticos (labiales y sombras) y productos de cuidado personal. El maquillaje, particularmente los labiales y polvos para las mejillas (rubores), suelen contener plomo, lo que convierte el contacto físico cercano en una vía de transferencia directa, donde los más expuestos son los bebes y niños menores de 7 años, así como los usuarios directos.
4. Medidas de prevención
Aunque ciertas recomendaciones puedan generar desaprobación cultural, la evidencia científica es no negociable, por lo que se recomienda instrumentar las siguientes recomendaciones: a) Protocolo de contacto físico y “besos”.No besar a los bebés, ni a los niños menores de 7 años si se ha estado expuesto al ambiente exterior o si se tiene maquillaje en la cara. Lavarse cara y manos es primordial antes de cualquier interacción física con el menor; b) al interior de los hogares también hay metales pesados y otras substancias tóxicas como los microplásticos por lo que una buena y eficaz ventilación es necesaria, así como una disminución de los plásticos en las habitaciones; c) en cuanto al polvo doméstico, se recomienda utilizar aspiradora para evitar la resuspensión de partículas con metales pesados en el aire (En caso de no contar con aspiradora, el barrido con escoba debe ser extremadamente suave y es muy recomendable el uso de cubrebocas o un pañuelo húmedo para evitar la inhalación de las partículas que se levantan del piso o suelo); y d) En relación con la alimentación se recomienda sustituir el barro vidriado por barro natural sin esmaltar o por otros materiales inertes y evitar los alimentos ultraprocesados.

La nutrición no es solo una cuestión de crecimiento, sino un mecanismo de defensa biológica. Un organismo con un estado nutricional óptimo crea una barrera metabólica que dificulta la absorción y fijación de metales pesados. Es fundamental una dieta rica en frutas y verduras, pero el factor diferenciador es la ingesta de proteínas de alto valor biológico, por lo que se recomienda el consumo de carne de calidad y huevos. Los aminoácidos y minerales presentes en la carne de calidad fortalecen el sistema ante la exposición inevitable del entorno, reduciendo significativamente la severidad de los daños a la salud.
Para sabe más:
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