Hace unos días asistí a un congreso suigéneris sobre la enseñanza de la geografía, me llama la atención que no existan congresos sobre la enseñanza de la física, biología o la química, tal vez porque la geografía tiene una matrícula (candidatos a ser geógrafos) pequeña y en algunas se le quiera desaparece como carrera ya que algunas universidades el número de alumnos es mejor de 10 por generación. No he sabido de cierres de licenciaturas en física, química y biología, aunque si es claro que el número de alumnos está disminuyendo, por ejemplo, en la Facultad de Ciencias de la UNAM la matrícula de biología el número de aspirantes (más de 4208) sigue siendo mucho mayor a los lugares ofrecidos (1311).

Lo que le ocurre a la licenciatura en geografía en varias universidades del país le está sucediendo a otras licenciaturas, baja matrícula (menos de 10 alumnos) y amenaza de cierre. Las causas son diversas, se puede mencionar a la pandemia como causa porque desde entonces la mentalidad sobre la vida ha cambiado y la vida misma ha cambiado, lo que antes nos preocupaba e ilusionaba ya no es igual. Terminar una licenciatura con la promesa que al final se conseguirá un buen empleo no siempre se cumple, que la licenciatura es el primer peldaño del ascenso social al menos es cuestionable. La generación Z y su nueva forma de pensar y actuar, de vivir.
Sin embargo, la geografía nunca fue tan importante como lo es hoy, el pensamiento geográfico debe utilizarse para la resolución de algunos grandes, medianos y pequeños problemas que son geográficos. En esto se ha fallado, se comunica muy bien el cambio climático, la pérdida de la biodiversidad y con ellos la importancia de la física y de la biología, pero sobre la geografía se habla poco. ¿Dónde se expresa más intensamente el cambio climático? ¿Dónde se localizan los indicadores del cambio climático? ¿Dónde se están perdiendo más especies y por qué allí? ¿Dónde es más vulnerable el acuífero a la contaminación? ¿Dónde están las tierras más fértiles? ¿Dónde y porque hay inundaciones? ¿Cómo se mejora la movilidad en las ciudades? ¿Dónde se construirá el hospital? ¿Por qué la gente de esa ciudad se enferma más? ¿Dónde instalo las antenas telefónicas? ¿Dónde pongo mi negocio? ¿Cómo valoro los seguros de las casas y automóviles? Las respuestas son geográficas.
Lo primero que hay que hacer es llevar a los alumnos a la universidad y para eso hay que actualizar y capacitar a los profesores de los niveles básicos (primaria y secundaria) y a los del bachillerato o preparatoria. Sobre esto ya hay experiencias en la Academia Mexicana de Ciencias que hace algunos años organizaba cursos sabatinos con investigadores como profesores y profesores de secundaria como alumnos.
Lo segundo es hacer ferias o campañas de promoción de las licenciaturas para atraer a los jóvenes a la universidad, esto lo deberían hace principalmente los profesores de las universidades, acompañados de jóvenes para que la comunicación sea de joven estudiante universitario a joven estudiante de preparatoria. En el primer año deberán estar los mejores profesores para que aumente la retención de los alumnos que ya llegaron a la universidad, organizar clubes de ciencias, por ejemplo, “Club de cartografía”, “Club de desastres socio-ambientales”, “Club de movilidad urbana”, clubes temáticos.

Por otro lado, las universidades no cambian solas y cuando cambian lo hacen muy lentamente, más que las tortugas. La máquina burocrática está bien asentada, moverla requiere mucha energía y convicción, pero antes de cambiar hay que pensar en el tipo de cambio que se desea.
Las universidades deberán atender sus problemas:
- Un gran conjunto de profesores de asignatura precariamente pagados, los alumnos lo ven y no les motiva a estar en la misma situación. Si sus héroes viven precariamente ¿Qué les espera a ellos?
- Las escasas contrataciones deberán ser preferentemente para profesores no para doctores con experiencia en investigación, pero cero o pocas habilidades docentes, saber no es lo mismo que enseñar.
- Planes de estudios que prioricen los cursos semestrales y no los modulares, los cursos deben ser para el beneficio de los alumnos no para la comodidad del profesor.
- Cursos con los cuatro ejes de la educación constructivista: i) conceptos, ii) práctica o generación de datos, iii) interpretación de los datos, y iv) aplicación de la información en la vida real. El alumno debe aprender haciendo, se dice fácil, pero es muy complicado
- Cursos donde se utilice la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías (tecnologías de la información y la comunicación) en los cuatro ejes arriba mencionados, ya llegó, ya está allí, ahora debemos usarla.
- Pasar de la enseñanza en el aula a la preparación de contenido digital especialmente para las nuevas generaciones (vídeos, blogs, diseños web, aplicaciones para teléfonos inteligentes, etc.).
- Facilitar la enseñanza en el campo, en la ciudad donde están los problemas a resolver, analizando casos en vivo y en directo.
- Cursos de inserción a la investigación desde etapas tempranas, de manera formal.
- Prácticas profesionales en empresas privadas o gubernamentales
Mantener licenciaturas sin alumnos es despilfarrar recursos que al país no le sobran, desaparecer licenciaturas es dejar de formar profesionales que la nación necesita. El cambio en la burocracia universitaria no será suave, terso.
El congreso sobre la enseñanza de la geografía tiene las respuestas a las preguntas de ¿Qué hacer para mantener la geografía en los niveles básicos como una disciplina insustituible? ¿Qué hacer para aumentar la matrícula de geografía en las universidades? ¿Qué hacer para mejorar la enseñanza de la geografía en la universidad? ¿Qué hacer para mejorar y aumentar la inserción laboral de los futuros geógrafos? Sin embargo, las acciones para instrumentar las soluciones no han llegado.
Pasar a la acción será lo más difícil.