Francisco Bautista
1.Introducción
El estudio del suelo constituye un pilar fundamental dentro de las ciencias de la Tierra, la agronomía y la ecología. Comprender su variabilidad espacial y temporal de manera multidimensional es un conocimiento básico que incluye su morfología y procesos de manera cuantitativa, información indispensable para hacer un diagnóstico científico y preciso sobre su estado a partir del cual se pueden identificar de manera temprana los cambios en sus propiedades debido al uso o al cambio de uso de suelo, para después tomar decisiones informadas sobre su manejo agrícola, ambiental y ecológico.
La Unión Europea ha tomado el liderazgo en el establecimiento de nuevas normas para mejorar la resiliencia del suelo, mejorar la gestión de los terrenos contaminados y para introducir principios de mitigación de la ocupación del suelo, centrándose en el sellado y en la eliminación del suelo debido a la urbanización. Los miembros de la Unión Europea establecerán sistemas de vigilancia para evaluar el estado físico, químico y biológico de los suelos en su territorio, basados en una metodología. Informarán periódicamente a la Comisión y a la Agencia Europea de Medio Ambiente sobre la situación en lo que respecta a la salud del suelo, la ocupación del suelo y los terrenos contaminados, velando por que existan datos comparables en toda la UE y que puedan adoptarse medidas coordinadas para hacer frente a la degradación del suelo. También se tomarán medidas para la vigilancia de contaminantes de preocupación emergente como las sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS), los plaguicidas y los microplásticos. La idea es que los Estados miembros desarrollen herramientas y metodologías comunes para facilitar el intercambio de buenas prácticas (https://www.consilium.europa.eu/es/press/press-releases/2025/09/29/council-adopts-new-rules-for-healthier-and-more-resilient-european-soils/?utm_source=brevo&utm_campaign=AUTOMATED%20-%20Alert%20-%20Newsletter&utm_medium=email&utm_id=3318).
En la Unión Europea tienen claras las funciones ambientales de los suelos, también llamados servicios ecosistémicos, que son: a) Producir alimentos y biomasa; b) Almacenar carbono; c) Proporcionar hábitat para la biodiversidad; d) Almacenar y regular nutrientes; e) Almacenar, purificar y regular el agua; f) Filtrar y remediar contaminantes; g) Fuente de materias primas; y h) archivo de artefactos arqueológicos (Evangelista et al., 2023).
En México estaría muy bien analizar la posibilidad de hacer normas al respecto debido a que los mejores suelos agrícolas del país se están sellando, se están urbanizando, como por ejemplo los suelos agrícolas de la Ciudad de México, el valle de Toluca, así como prácticamente todos los valles agrícolas del país están siendo incorporados a las zonas metropolitanas de las ciudades cercanas, de la misma manera la acelerada industrialización del país deberá tener en cuanta la no contaminación de los mejores suelos agrícolas del país. En otras palabras, para salvaguardar la producción de alimentos, los acuíferos y la calidad del aire que respiramos se requiere trabajar en la seguridad edáfica (Swan et al., 2024)., en las famosas 5C: (1) capacidad, (2) condición, (3) capital, (4) conectividad y (5) codificación. Estas dimensiones abarcan las ciencias sociales, económicas y biofísicas, y reconocen los marcos políticos y legales (McBratney et al., 2014), más allá de la fertilidad, calidad y salud del suelo.
Un paso previo al monitoreo de los suelos es el conocimiento de la capacidad y de la condición, dos de las 5C. De manera sucinta la capacidad corresponde a su funcionalidad potencial en sentido amplio que puede estudiarse con los métodos de la evaluación de tierras. La condición del suelo es la capacidad de un suelo para funcionar, dentro de los límites del uso de la tierra y del ecosistema, para sostener las funciones ambientales. La condición de un suelo puede inferirse midiendo propiedades específicas del suelo (por ejemplo, el contenido de materia orgánica) y observando su estado (por ejemplo, la fertilidad)” (McBratney et al., 2014). En otras palabras para alcanzar la seguridad edáfica es necesario contar con información precisa y científica de los suelos y su variabilidad espacial y temporal y es por esta razón que el estudio de los suelos debe tener en cuenta las cuatro dimensiones: Z en profundidad del perfil (0.5D) y en altitud del relieve (0.5D), en superficies con coordenadas X e Y (2D) y en el tiempo T (1D), con lo cual se completan las cuatro dimensiones.
Las dimensiones del estudio los suelos.
Cuando tomamos una muestra de suelo en la superficie, estudiamos un punto en el espacio y deducir conclusiones de un punto sobre una superficie puede conducir a errores, serán mayores cuando los suelos sean heterogéneos, como ocurre en las zonas kársticas del país o podrán ser menores como en las grandes altiplanicies del centro del país. Además, no conoceremos nuestro suelo en profundidad, no podremos nombrarlo, ni saber cómo se originó, ni cómo funciona, será un conocimiento muy limitado.
Cuando hacemos una calicata y estudiamos el suelo en profundidad, hacia abajo, hacia la roca, podemos conocer su morfología, los procesos que le dieron origen y, si son suelos actuales, podremos conocer cómo funcionan ahora, lo cual permitirá manejar sustentablemente los suelos. Sin embargo, faltaría conocer la extensión, la superficie que ocupa el perfil de suelo estudiado. El estudio del perfil del suelo es en una dimensión (1D).
Para el estudio del suelo en 1D, el perfil del suelo, se han creado una gran cantidad de sensores cercanos que permiten medir múltiples propiedades de los suelos, como pH, CE, color, nitratos, potasio, fósforo, humedad, materia orgánica, micro nutrimentos y elementos tóxicos, entre otros.

Cuando llegamos a conocer la extensión que ocupa un perfil de suelo con sus pequeñas variantes (polipedón) entonces estudiamos el suelo en sus tres dimensiones (3D), pero cuidado, conocer la extensión o superficie de un suelo sin conocer el perfil es un estudio en 2D, sabremos la extensión, pero no sabremos cómo funciona, no lo podremos nombrar y es por esto por lo que necesitamos el estudio del suelo no 1, no en 2, si en 3D.
Para el estudio de la superficie o extensión de los suelos se han creado diversos sensores remotos o lejanos que permite medir el suelo, el relieve, las cubiertas vegetales, la humedad y próximamente los elementos con FRX. La creación de tecnología con sensores remotos, hardware y software ha revolucionado las ciencias del suelo y ha dado lugar a la pedometría o edafometría o edafología matemática o digital.
Cuando estudiamos el cambio de uso del suelo, introducimos la dimensión temporal, la 4D. El seguimiento del sitio, de la morfología del perfil, de algunas propiedades de los suelos, permiten identificar los procesos de degradación o de recuperación de los suelos, esas propiedades indicadoras son clave para un manejo a largo plazo. Tanto sensores cercanos como remotos ayudan al estudio de la cuarta dimensión del suelo, sumando a la ciencia de datos como aliada.
Otra de las 5C es la conectividad que se refiere a la sabiduría local milenaria sobre los suelos que dio lugar a la etnopedología donde México es un país líder en publicaciones científicas debido a la diversidad de culturas que conocen y manejan los suelos desde hace milenios. La conectividad o la sabiduría local sobe los suelos es de gran ayuda para el entendimiento, valoración y manejo sustentable de los suelos. Estamos en pleno siglo XXI, con tecnología con sensores cercanos y remotos, conocimiento científico y sabiduría local para crear las nuevas y sustentables formas de manejo de los suelos de nuestro país, si lo estudiamos en 4D.
Referencias
Bouma, J. (2023). The 5C’s of soil security guiding realization of ecosystem services in line with the UN-SDGs. Soil Security, 12, 100099.
EC, 2025. Communication from the Commission to the European Parliament, the Council, the European Economic and Social Committee and the Commission of the Regions. A vision for Agriculture and Food shaping together an attractive farming and agri-food sector for future generations. Brussels COM/2025/75 final.
Evangelista, S.J., Field, D.J., Mc Bratyney, A.B., Minashy, B., Ng, W., Padaria, J., Doberco, M.R., Wadoux, A.M.J.C., 2023. A proposal for the assessment of soil security: soil function, soil services and threats to soils. Soil Secur. 10 https://doi.org/10.1016/j.soilsec.2023.10008
McBratney, A., Field, D. J., & Koch, A. (2014). The dimensions of soil security. Geoderma, 213, 203-213.
Swan, T., McBratney, A., & Field, D. (2024). Linkages between soil security and one health: Implications for the 2030 sustainable development goals. Frontiers in Public Health, 12, 1447663.